Amor y sexualidad a lo largo de la vida

Club estrella. La vida es cambio, cambio es vida. Amor y sexualidad a lo largo de la vida
 

Ideas para el debate

La sexualidad humana

La sexualidad humana está impregnada de sentimientos y afectos a lo largo de toda la vida.

Desde muy temprana edad, surgen intereses relacionados con la sexualidad y el amor:

  • Toda persona, desde muy pequeña, va teniendo experiencias que influyen en las ideas que se hace sobre el amor y la sexualidad.
  • La memoria va haciendo lo que cado uno es, modelando sus aspiraciones, sus rechazos, sus debilidades, en suma, su sensibilidad .

Para saber si existe amor y sexualidad entre los mayores y de qué manera se expresa, es necesario conocer cómo ha sido esa experiencia continua que es su vida.

Las personas mayores actuales son la generación del cambio en lo que se refiere a la sexualidad y el amor.

Existe la hipótesis que los mayores de esta década del 2000 tienen una experiencia de amor y sexualidad:

  • Que es distinta de las generaciones anteriores.
  • Que será también distinta de las generaciones posteriores.

Desde este punto de vista, más allá de conocer la realidad que se oculta detrás de una apariencia de respeto a los tabúes, es interesante tratar de entender, a través de sus historias de vida, cómo estos mayores han ido cambiando a lo largo de sus vidas, en lo que a sexualidad se refiere.

En las personas mayores, la actividad sexual es entendida, en un sentido amplio, como:

  • El placer del contacto corporal global.
  • La comunicación.
  • La seguridad emocional que da el sentirse querido.

Uno de los factores que condicionan la sexualidad en los mayores es la historia personal de salud. Los problemas de salud (hipertensión, infarto, etc.) no deberían limitar, como suele ocurrir, la actividad sexual.

En los dos sexos, la segregación de endorfinas que acompañan el orgasmo es beneficioso:

  • En la mujer, porqué reduce la simptomatología de la vulvovaginitis atrófica.
  • En el hombre, para descongestionar la próstata.

Una historia sexual permanente a lo largo del tiempo y más rica en actividad, se asocia a una vida sexual más rica y satisfactoria en la vejez... y sin embargo...

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Sugerencias para que los mayores vivan la sexualidad y las relaciones interpersonales sanamente:

  • Fomentar la expresión de la problemática sexual por parte de las personas mayores.
  • Asumir una nueva visión de la sexualidad no limitada a la procreación, el coito, el matrimonio y las manifestaciones heterosexuales.
  • Erradicar las falsas creencias, que se convierten en una opresión y justificación de numerosas persecuciones y prohibiciones.
  • Favorecer que las personas mayores tengan unos vínculos afectivos estables y una amplia red de relaciones sociales.
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Conferencia

Amor y sexualitad, conceptos que cambian a través del tiempo

La idea que nos hacemos del amor y de la sexualidad está muy influenciada por la historia y la cultura en que vivimos. Por eso es necesario que recordemos la historia del concepto de sexualidad, para comprender a los adultos mayores de hoy y los cambios que han vivido. No conviene partir directamente de los cambios, porque es interesante saber cómo se entendía la sexualidad cuando esas personas eran niños, saber de dónde vienen esas ideas, qué se está cambiando y qué no cambia o cambia con dificultad y de manera indirecta.

Ante todo, quiero explicar que el título de esta conferencia es "Amor y sexualidad", no porque vaya a hablar muy específicamente del amor en general (que es todo un tema en sí), sino porque vamos a concebir la sexualidad asociada al amor y no la sexualidad aparte del amor. Son dos cosas distintas, existe una sexualidad que no tiene, evidentemente, mayor relación con el amor, pero lo que les interesa a los adultos mayores es esa íntima relación entre amor y sexualidad.

El amor es un sentimiento y una emoción que impregna las relaciones humanas e incluso también, las relaciones entre algunos animales, y las impregna desde el nacimiento mismo. Existe un aprecio, una valoración de la persona amada, que es muy importante. Desde hace una veintena de años, muchos investigadores hablan de un sentimiento que no se puede traducir bien al castellano, que en inglés se llama "attachment". En castellano sería "apego", pero más que apego es el sentimiento de sentirse íntimamente unido a la persona amada. Este sentimiento constituye un primer sentimiento de amor que es muy fuerte, se encuentra ya en los recién nacidos, y no sólo en los seres humanos, sino también en muchos animales. Boris Cyrulnik, que estuvo el año pasado hablando para la Fundación "la Caixa", decía que conocía varios casos de niños, muy pequeños, que, separados del objeto de "attachment" -en general, su madre- se dejaban morir, preferían morir antes que vivir esa separación del objeto amoroso. La persona amada es un vínculo muy fuerte y muy importante para los seres humanos.

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Historia del concepto de sexualidad

La sexualidad es un concepto reciente. Hasta mediados del siglo XIX, la palabra "sexualidad" no existía, se hablaba de "sexo" pero no de "sexualidad". Se empezó a usar en la primera mitad del siglo XX. Las actuales personas mayores (en el año 2000) nacieron entre 1930 y 1950 (incluso algunos, en la década anterior, de 1920). Se formaron, por lo tanto, en el concepto de sexualidad que se usaba en la primera mitad del siglo XX. Es importante tenerlo presente, porque es el concepto de sexualidad que era la norma para sus padres y que, de una u otra manera, les enseñaron.

En la primera mitad del siglo XX, la palabra "sexualidad" se entendía bajo un solo aspecto: el acto sexual como función de la reproducción, dentro del marco legal y/o religioso del matrimonio. Esta era la sexualidad aceptada por la sociedad: centrada en la penetración, en el coito, sin tomar en cuenta las otras prácticas que podrían o no estar relacionadas con la sexualidad, como el beso -que no está relacionado directamente con la reproducción-, las caricias o la homosexualidad.

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Lo "a-normal y in-moral", culpa y secreto

En la primera mitad del siglo XX (e incluso hasta la década de los 60), todo lo que quedaba fuera del acto sexual con penetración -dentro del marco del matrimonio- se interpretaba como anormal y/o inmoral. En consecuencia, se consideraban anormalidades las relaciones con personas del mismo sexo, las caricias, la masturbación y cualquier otro tipo de relaciones que no llevaran a la procreación, así como se consideraban inmorales otras relaciones, como el sadismo. Esto hacía que muchas de las prácticas en torno a la sexualidad fueran consideradas como no adecuadas y fueran directamente prohibidas, como la masturbación.

Estas normas hacían que las personas se autorizaran a hacer ciertas cosas y no otras, porque desde muy pequeñas habían aprendido lo que "no se hace" y temían las críticas de la sociedad si se sabía que tenían esas prácticas. Es así como los adultos mayores de hoy -que eran niños en aquella época- interiorizaban estos conceptos, especialmente las prohibiciones, y si los transgredían sentían un fuerte sentimiento de culpa. Sabían que "no se podía hacer". Este es un aprendizaje importante, que se interioriza en el inconsciente y que marca a las personas a través de su vida. El hecho de ser inconsciente, hace que, en general, las personas desconozcan las causas de las prohibiciones y a la vez no se atrevan a preguntarlas, motivo por el cual toda transgresión, cuando se atreven a llevarla a cabo, la efectúan en secreto: se hacen cosas prohibidas sin saber claramente por qué están prohibidas y sin decir lo que se ha hecho.

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Importancia de la historia y de la historia personal

Para entender cómo es la sexualidad de los adultos mayores -los Seniors- en el presente, no hay que olvidar que los seres humanos tienen una memoria (tanto consiente como inconsciente) que los va marcando a través de su vida. Cuando un niño pequeño hace algo y lo regañan, lo castigan o, al contrario, lo aplauden, aunque no entienda por qué, en él queda una huella. A veces parece que lo hubiera olvidado, pero esa huella permanece en su inconsciente y poco a poco, y casi sin darse cuenta, el niño va aprendiendo lo que "se hace" o lo que "no debe hacer". Por ejemplo, tocarse los órganos genitales es algo que estaba prohibido. Hace 50 o 60 años, si un niño se tocaba se le pegaba en la mano, le decían "eso no se hace", le prohibían hacerlo, lo amenazaban con grandes desgracias si lo hacía ("¡se te va a secar la mano!").

La historia personal de cada uno lo va marcando y lo va convirtiendo en lo que es, pero esta historia personal no está aislada, sino que forma parte de una historia global, de un país y de una época, de lo que llamamos "una cultura" y esto marca a través de la familia de cada uno, con sus prohibiciones y con sus autorizaciones en lo que se refiere a la sexualidad. Por ejemplo, la coquetería: ¿qué coquetería y con qué límite?, ¿qué se hace y qué no se hace para seducir?, ¿en qué edades y con quién? Todo esto se va aprendiendo en el marco de la familia, una familia que no está aislada, sino que forma parte de una sociedad y de una cultura. Pensemos -por ejemplo- en lo que son las costumbres de los islamistas en relación con la sexualidad. Son muy distintas a las nuestras, porque hay una marca de la cultura, hay una marca de la historia y para entender a los adultos mayores hay que recordar lo que fue aquella historia y aquella cultura.

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El contexto social

Hice esta investigación sobre la sexualidad en el adulto, en parte con personas que entrevisté en España y en parte con personas que entrevisté en Francia. Al comienzo del trabajo no había pensado en hacer comparaciones, sólo buscaba a personas mayores que aceptaran narrarme su vida, contarme la historia de su sexualidad, algo que es muy difícil (en esta investigación, lo más difícil ha sido encontrar a personas que aceptaran hablar de su sexualidad). Posteriormente, al ir analizando las entrevistas, me di cuenta de que el contexto social había marcado de manera distinta a las personas de este lado de los Pirineos y del otro. Este ha sido un resultado importante. En general, en ambos países, durante los años 30 e incluso hasta la década de los 50, los padres no les daban a los hijos ninguna instrucción explícita sobre sexualidad. No se hablaba de sexualidad ni de sexo, lo que provocaba una gran incertidumbre, porque las normas se aprendían indirectamente y se acompañaban de amenazas veladas o explícitas. Así por ejemplo, los niños y jóvenes creían que masturbarse no era sano, producía irritaciones y enfermedades, y las relaciones homosexuales eran una perversión. Las caricias que no llevaban necesariamente a la penetración también aparecían como anormales o como una perversión. Todos los adultos mayores, sin excepción, me han dicho: "Mis padres nunca me dijeron nada". A lo sumo, los consejos de los padres eran para los hijos y los consejos de las madres para las hijas, con una clara separación según el sexo, como si las madres supieran de la formación de las hijas mujeres, pero no de los hijos hombres.

Los consejos de las madres eran sobre todo "no pecar", no tener una relación sexual antes del matrimonio y, sobre todo, sobre todo, no quedarse embarazada. Este era el gran riesgo, el gran miedo. Se hablaba de las hijas que "daban un mal paso". Ahora estas expresiones ya han dejado de usarse, pero antes se usaban y con un sentido muy fuerte. Por ejemplo, una de las personas entrevistadas dice: "Soy la menor de cinco hijos y una de mis hermanas dio un mal paso y llegó a casa con dos niños. Aparte de la vergüenza para mis padres, tuvieron que ayudarla a criar estos niños". Esta era la gran prohibición: "hija mía, no tengas una relación sexual antes del matrimonio, porque hay el riesgo del embarazo y éste es el gran riesgo".

Por lo que se refiere a los hombres en general, las instrucciones se centraban en el riesgo de enfermedades venéreas y, en España, a veces los padres ayudaban a los hijos "a espabilarse", acompañándolos a un prostíbulo o encargándole a algún conocido de confianza que lo hiciera...

De todas maneras, tanto las niñas como los varones, la primera vez que tenían relaciones sexuales con penetración era, en general, una experiencia crucial que a la vez temían y deseaban.

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La primera vez...

Por tanto, una pregunta importante para cada entrevistado se refiere a "la primera vez", porque -ya se ha dicho- en nuestra cultura era muy importante: ¿cómo fue?, ¿cuándo fue?, ¿qué sintió? Las entrevistas han mostrado que hay una diferencia esencial entre las personas entrevistadas en España y en Francia. Todas las mujeres que entrevisté en España saben cuando fue: en la noche de bodas. Todas se casaron vírgenes y todas perdieron su virginidad en la noche de bodas o en la noche siguiente. En realidad, todo el mundo sabía que iban a perder su virginidad esa noche, era como una ceremonia pública.

En lo que se refiere a las mujeres que entrevisté en Francia, incluso la mayor de todas las entrevistadas, que actualmente tiene 75 años (aquella que dijo que su hermana había "dado un mal paso"), ninguna de ellas perdió su virginidad al casarse, es decir todas ellas dejaron de ser vírgenes antes de casarse, y por lo demás no todas se han casado. Existe, pues, una diferencia importante entre las mujeres mayores de un lado y otro de los Pirineos, en lo que refiere a la manera como iniciaron su vida sexual de adultas.

En lo que se refiere a los hombres, la diferencia ideológica entre las niñas "para casarse" y las niñas "para no casarse" que existía en España a fines de la década de los 30 y hasta la de los 50, hacía que las "niñas para casarse" resultaran intocables antes del matrimonio. Por lo tanto, los hombres que entrevisté en España, todos sin excepción, hicieron su primer acto sexual con prostitutas y, como ya se ha mencionado, incluso a algunos su propio padre los llevó a "espabilarse". "Espabilarse" parece haber sido una expresión de la época, varios Seniors la han mencionado.

Si todos ellos recuerdan más o menos cuando fue, no se acuerdan de con quién, ni cómo fue. Es un recuerdo borrado, porque no es un recuerdo agradable. En cuanto a los hombres entrevistados en Francia, ninguno fue a un prostíbulo, en general todos tenían temor a las enfermedades venéreas y varios de ellos no han ido nunca a uno. Casi todos tuvieron su primera experiencia sexual con una mujer mayor que, de alguna manera, les hizo sentir y saber que ella los iniciaría. Las historias que relatan son, a veces divertidas. Uno de ellos, por ejemplo, cuenta que fue con una señora muy acogedora. Al preguntarle cómo se sintió, dice: "A decir verdad, doctora, era un poco como si fuera mi mamá", y él mismo se ríe cuando agrega "...fue muy amable, muy acogedora".

Se puede apreciar como las iniciaciones sexuales están muy marcadas por el contexto social: en la misma época, en dos países vecinos pero con contextos culturales e ideológicos diferentes, la iniciación a la sexualidad adulta se efectúa de manera distinta. Estas respuestas muestran también la importancia de investigar las prácticas, y no sólo las normas, los planteamientos ideológicos o las teorías sobre la sexualidad.

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El contexto cuando los actuales Seniors eran "jóvenes adultos"

Cuando las actuales personas mayores tenían entre 30 y 50 años (las más mayores) -antes en Francia y más tarde en España-, se producen grandes cambios sociales.

Al terminar la guerra civil y la guerra europea, existía una situación de mucha pobreza en Europa, pobreza que los muchachos y muchachas de entonces vivieron en su vida cotidiana y en sus expectativas de vida. Más tarde (en la década de los 60 en Francia y en la de los 70 en España), se inicia una gran expansión económica global para toda la sociedad.

Simultáneamente, se constata un importante cambio demográfico en el mundo, al aplicarse los grandes descubrimientos científicos que contribuyen a mejorar las condiciones de vida en general y más particularmente las condiciones de higiene y la salud. Disminuye la mortalidad al mismo tiempo que aumenta la población. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la sexualidad?

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Un lento cambio del concepto de sexualidad

Recordemos que el concepto de sexualidad estaba limitado a la procreación. En la medida en que, en pocos años, se produce ese aumento de población en el mundo, de alguna manera el concepto de sexualidad que imperaba comienza a ampliarse y va dejando de concebirse solamente centrado en el acto sexual con fines de procreación.

Al mismo tiempo, se empiezan a vender los primeros anticonceptivos, que se difunden en Francia -primero a través de un comercio clandestino formado por redes para comprarlos por correo en el extranjero- y finalmente se legaliza el aborto en 1976. En España este proceso es posterior.

Estos cambios se instalan lentamente en los treinta últimos años, son fundamentales y han ido transformando la idea de que, puesto que la sexualidad tenía como objetivo la reproducción, se centraba en el coito sin considerar los otros aspectos de la relación sexual.

Desde la década de los 80 el concepto de sexualidad se amplía a la idea de placer y de goce. No se trata ya de una sexualidad relacionada exclusivamente con la penetración, sino que incluye el placer y el valor global de la relación de pareja. Simultáneamente deja de restringirse a la relación heterosexual (la homosexualidad y la bi-sexualidad comienzan a ser aceptadas y respetadas) o a los días en que la mujer es fértil (los días "que toca que sí", como me dijeron algunas mujeres cuando las entrevisté). Se amplía considerablemente el concepto y la práctica de la sexualidad; la masturbación, por ejemplo, que se concebía como algo "malsano" en los años 50 y 60, comienza a aceptarse. Es así como se amplía todo el repertorio de prácticas de sexualidad que no apuntan a la reproducción, sino al placer, al goce y al amor compartido.

Estas importantes transformaciones, sin embargo, se produjeron cuando los actuales Seniors eran ya adultos, tenían una vida de pareja establecida; es decir, ya todos estaban casados (en España) y algunos separados o viudos, pero casi todos tenían hijos. En Francia también estaban instalados, viviendo en pareja. De modo que las respuestas sobre cómo incidieron esos cambios en la propia vida son, en general: "ya tenía mi vida arreglada, ya no podía cambiar", "me llegó tarde", "esto se produce tarde en mi vida". Sin embargo, como se verá más adelante, las transformaciones sociales han permitido cambios, incluso en los adultos mayores.

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¿Qué es actualmente un adulto mayor?

Desde un punto de vista sociológico, la tercera edad es un grupo social nuevo. Evidentemente, antes existían personas de 50, 60 años y más, pero sus características han cambiado, empezando por el cambio demográfico, que hace que nunca antes en la historia de la humanidad haya habido tantas personas de más de 60 años. Como ya hemos dicho, esto se explica por los progresos de la medicina, de la salud, del hábitat, de la limpieza, del orden en la ciudad, etc. El conjunto de estos cambios redunda en una mejoría muy importante de las condiciones de vida. Esta situación, más el hecho de que, en Europa Occidental, en general las personas de estas edades tengan una cierta independencia económica, transforma a los Seniors en una fuerza social, tanto políticamente como en lo que se refiere al consumo. Los actuales adultos mayores son la primera generación en beneficiarse de estos cambios.

Esta nueva tercera edad se caracteriza, además, porque, en general, las personas aumentan en años, es decir, se hacen mayores, pero no envejecen tanto como envejecían las generaciones anteriores a las mismas edades. Surge la paradoja de que se aumenta en años pero se envejece menos.

He dicho que he entrevistado a personas de entre 55 y 80. Pues cada vez que me dicen su edad, los miro y los veo más jóvenes que la edad que dicen tener, o en otras palabras, tienen más edad de la que aparentan. No es que tengan menos arrugas o menos canas, sino que sus condiciones físicas de vida hacen que estén más alerta, más dispuestos, que su cuerpo se mantenga mejor, que tengan más entusiasmo, más vida. Es como si hubieran descubierto el secreto de la juventud, ese que las generaciones anteriores buscaban tan ansiosamente.

Este es un hecho que aún no se percibe, pero que globalmente se está produciendo. Si cada adulto mayor tuviera una foto de sus padres a la edad que él o ella tiene ahora (lo que es difícil, porque ha aumentado la longevidad) y comparara su propio aspecto físico con el de sus padres, podría apreciar la diferencia.

Un cambio importante a considerar en esta nueva tercera edad es la autonomía económica, que permite una mayor autonomía en lo personal. Los mayores de antes, es decir nuestros padres, no tenían autonomía económica, no tenían jubilación. En cuanto a las mujeres, aunque fueran autónomas no se concebía que vivieran solas, sino que vivían "en familia". Pero aunque la familia constituía una protección, también era un control. En general, se compadecía a las mujeres -y a los hombres- que vivían solas. La situación ha cambiado radicalmente, en la actualidad, y tanto hombres como mujeres prefieren vivir solos y ser autónomos.

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Sufrimientos y cambios

Estos cambios no deben interpretarse como si los Seniors hubieran tenido una vida plácida y tranquila. Cuando se vive mucho tiempo, es inevitable que se produzcan cambios, que pueden depender de uno mismo o que provienen del exterior, como las enfermedades, las muertes de los seres queridos, las dificultades laborales o los altibajos del trabajo. Y no olvidemos que, en su infancia y/o su juventud, esas personas vivieron lo que se considera "situaciones límite", como una guerra civil o una guerra de ocupación. Algunos adultos mayores han enviudado, han sufrido el fallecimiento de hijos o han tenido que soportar enfermedades. Todo ello no puede sino influir en la manera como se vive, como se acepta la vida, como la persona se sobrepone a las dificultades. A pesar de todo, lo sorprendente en estos Seniors es su capacidad de adaptación y de superación de esas desgracias.

Estos hechos y el esfuerzo por superarlos han contribuido a algo así como una provocación al cambio para cada uno de estos Seniors, de modo que, poco a poco, los adultos mayores han logrado hacer transgresiones de los tabúes que aprendieron cuando pequeños. Dijimos al comienzo de esta conferencia que los adultos mayores estaban marcados por la forma como los educaron, por las normas y las prohibiciones que les inculcaron. Sin embargo, aunque las interiorizaron, a través del tiempo y la experiencia de vida han ido reflexionando y han sido capaces de transgredirlas.

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Seniors, los grandes miedos en cuanto a la sexualidad

A pesar de los cambios y de la experiencia adquirida, hay aspectos en cuanto a la propia sexualidad que producen miedo. En las mujeres mayores, curiosamente, el gran miedo se refiere a la apariencia física. En las entrevistas, muchas mujeres dicen: "Es que ya no me miran..." Sucede que las mujeres han aprendido a lo largo de su vida, directa o indirectamente, a ser apreciadas principalmente por su apariencia física, han aprendido a ser miradas, a que las miren sin que eso signifique una agresión. Entonces, sentir de repente que son invisibles y transparentes les sorprende mucho. Varias mujeres comentan "Ya nadie me mira... subo al bus, o en el metro, y es como si pasara y nadie me viera, como si no existiera". Al haber aprendido a ser valoradas por su aspecto físico y no por lo que hacen, ni por sus ideas, ni por su inteligencia, les cuesta volver a estructurarse y decirse: "Bueno, soy una mujer interesante, aunque no sea tan bella y esté llena de arrugas, y mi cuerpo ya no sea el de una muchacha joven".

Por su parte, el gran miedo de los hombres mayores está directamente relacionado con la sexualidad, y es la impotencia. En este aspecto conviene discutir sobre el antiguo concepto que concibe la sexualidad casi exclusivamente como la erección y la potencia de la eyaculación, sin considerar la importancia de otros aspectos de la relación, de tal manera que los hombres que no se sienten tan seguros en cuanto a sus erecciones, a veces evitan tener una relación sexual por miedo a no tener la erección que quisieran.

Después que se lanzó la Viagra, con un gran programa de venta y de promoción económica, se difundieron una serie de informaciones sobre la impotencia de los hombres con datos estadísticos sumamente discutibles, porque no se ha dado a conocer cómo se obtuvieron esas cifras: el 25 % de los hombres son impotentes y un 45 % se queja de haber tenido episodios de impotencia. En Francia, el Ministerio de Salud encargó una investigación (Giami, A., Pietri, L. (editores), Les traitements de l'impuissance, La Documentation Française, París, 1999.) a los principales sexólogos del país para estudiar este problema. Este equipo considera que se habla de impotencia un poco rápido y se sobregeneraliza sobre la base de fenómenos distintos. Lo que los médicos llaman "disfunción eréctil" puede ser de diversas índoles -un fenómeno transitorio o duradero, que aumente con la edad-, pero incluso los muchachos jóvenes la padecen y los jóvenes adultos también, en ocasiones, ya sea por otros problemas o por inhibiciones diversas, pero este fenómeno se puede producir en todas las edades.

Por otra parte, la vieja concepción del sexo relacionada directamente con la penetración y asociada a una glorificación de la masculinidad, junto a la idea de que un hombre es "más hombre" si tiene más erecciones, más largas, y sus eyaculaciones son más fuertes, ha llevado a impregnar hasta tal punto a los hombres, que genera ese miedo profundo a no poder tener la erección que se quisiera tener. Este miedo surge también después de las operaciones de la próstata -una operación muy frecuente en los adultos mayores-. Los médicos consideran que, cuando es necesaria, esta operación debe realizarse porque puede prevenir un cáncer. En la mayoría de estas operaciones, se origina lo que se denomina una eyaculación interna. Los hombres operados eyaculan, tienen placer, tienen orgasmo, pero no es visible, no hay un chorro de semen y a algunos hombres esto les produce inseguridad. En el caso de algunas mujeres mayores, la erección interna también provoca una inseguridad. Han estado formadas igualmente en la glorificación de la erección y de la eyaculación, y al no "ver" la eyaculación no creen que se haya producido internamente y temen que el hombre no sienta placer. En general, estos problemas surgen cuando no hay diálogo en la pareja, lo que hace que cada uno esconda sus miedos y se inhiba.

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La búsqueda de una nueva pareja

Un problema que deben afrontar muchos Seniors es la situación de separación o de viudedad; es ¿qué se hace cuando uno no tiene pareja?, ¿cómo se busca otra pareja?, ¿dónde se busca?, ¿con qué medios se va a buscar?

Existen diversas posibilidades para encontrar personas del otro sexo, en España es frecuente ir a los clubes de baile; en Francia, donde se baila menos, hay otras posibilidades, como poner un anuncio en Internet, por ejemplo: "Mujer mayor, separada, con hijos grandes, busca amante en tales condiciones..." Las mujeres que me han confiado haberlo hecho, confiesan que dar ese paso les producía mucho miedo, sin embargo lo han hecho y han encontrado la persona adecuada. Una mujer que había puesto un aviso recibió 44 respuestas y tuvo mucha angustias para conocer a esas personas, no quería que fuera en su casa, no sabía cómo encontrarse con un desconocido. Finalmente los entrevistó en un café, cerca de su trabajo, hasta que encontró una persona que le convenía. Otra mujer, en Francia, me confesó que puso un anuncio en el periódico y que se bajó la edad (ya hemos dicho que uno de los problemas de las mujeres mayores para aceptar su edad es el temor al deterioro de su apariencia física). Le parecía que: "Mujer de 68 años busca un amante..." era algo ridículo, entonces escribió: "Mujer de 60 años busca un amante..." Y encontró al amante... ¡que también se había rebajado la edad!

Superado el encontrar pareja, se plantea un segundo problema: decidir si tienen que convivir. Hace unas décadas, la convivencia parecía evidente, casi se percibía como el objetivo, se hablaba de "vivir" en pareja. Una mujer entrevistada me dice que esa idea de que, cuando una se enamora, tiene que vivir con la persona que ama, "como el caballo que está amarrado a la carreta", está completamente anticuada. Es una mujer ya mayor quien me lo dice, con una sonrisa desafiante, y ella, personalmente, prefiere mantener su autonomía. En esta investigación he encontrado que, en general, muchas mujeres mayores, así como hombres mayores, no quieren vivir en pareja. Si buscan una nueva pareja es para convivir en ciertos momentos, para hacer el amor, para compartir ideas, para salir juntos, pero no para vivir juntos. Cada uno, hombres y mujeres, defiende su autonomía personal. Consideran que ya vivieron una vida, ya han vivido en pareja, ahora quieren tener una pareja pero no convivir bajo el mismo techo. He encontrado varias respuestas de este tipo, incluso un señor que, habiendo enviudado, se vuelve a casar, pero dice "yo ahora no me casaría, tendría una pareja pero no me casaría".

Esta actitud se puede relacionar con algunos estudios sobre las actuales parejas jóvenes (Mossuz-Lavau, J., La vie sexuelle en France, Ed. De la Martinière, París, 2002.), que tienden a defender mucho su individualidad. Igual que los Seniors, se justifican diciendo "no es porque yo tenga nada contra él (o ella), es porque cada uno tiene sus manías, sus espacios, sus costumbres y su manera de organizarse el día". Esta actitud, relativamente nueva en general y en especial en los adultos mayores, muestra que, actualmente, se conciben la autonomía personal y la vida en pareja como dos opciones distintas y separadas.

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La sexualidad en los adultos mayores

Hemos dicho que el concepto actual de sexualidad ha cambiado, actualmente es más amplio, incluye todos los aspectos relacionados con el acto sexual, e incluso puede excluir el propio acto sexual. La sexualidad se concibe en su globalidad, incluye el período previo al acto sexual, la excitación, las caricias, el descubrirse el uno al otro, y el período posterior al orgasmo, donde se puede relacionar la sexualidad con el agrado de estar juntos, con el amor.

Entre los adultos mayores que he entrevistado, uno de los hombres -que tenía 78 años en el momento de la entrevista-, reflexionando sobre su propia historia, dijo que había evolucionado mucho, ya que de joven tenía una concepción de sí mismo muy machista y tradicional. Por ejemplo, dijo: "yo no sabía que las mujeres podían tener orgasmo, no imaginaba que pudiera ser, pensaba que era el mío el que importaba, no el de la mujer". Sobre los treinta años, y porque su pareja le insiste, logra concebir que las mujeres también tienen goce. Confesó que actualmente rara vez consigue tener una erección completa, sino que tiene erecciones parciales que no permiten la penetración.

Otro aspecto de la mentalidad masculina de aquella época era un miedo a aparecer como "menos hombre", lo que los obligaba a estar muy pendientes de ciertos comportamientos. Por ejemplo, lo que algunos hombres denominan "una obligación de respuesta", asociada a un concepto de sí muy machista, en que un hombre, si sentía que una mujer le insinuaba que podía tener una relación sexual con él, aunque esta mujer no le interesara, se sentía obligado a actuar.

El cambio y la evolución son notorios entre algunos hombres que logran, por ejemplo, liberarse de la "obligación de respuesta", lo que les da una fuerte impresión de libertad. Otros hombres, sobre los 70 años, dicen haber logrado aceptarse a sí mismos, con dificultades para tener una erección global pero sin tener miedo a la relación sexual, lo que implica un importante cambio en su mentalidad, porque comprenden que una disfunción eréctil no pone en cuestión su masculinidad. Uno de los entrevistados, por ejemplo, se acepta a sí mismo no siendo siempre capaz de una erección. Dice: "Yo, a mi pareja, aun sin penetración le doy placer, la acaricio, jugueteamos juntos, nos reímos y finalmente yo le doy placer y ella me da placer". Lo importante es la nueva visión, la aceptación de los cambios físicos que se han producido en él, la comprensión de que el placer lo puede obtener por otras vías y que el placer y el amor siguen siendo vitales para él.

Como dijimos anteriormente, la preocupación de las mujeres mayores se refiere más a la apariencia física, no tienen dudas en cuanto a su capacidad de goce. Pero esta actitud está en relación con las experiencias que han tenido en su vida y las transgresiones de las normas y prohibiciones que se han atrevido a efectuar. Solamente tres mujeres han tenido, a lo largo de su vida, relaciones con un solo hombre, dos de ellas por amor, las transgresiones las hicieron con el hombre que amaban y la relación resultaba muy satisfactoria para ambos. La tercera, en España, ha tenido muy pocos orgasmos en su vida, pero está demasiado imbuida de normas religiosas como para atreverse a buscar otras posibilidades. Lo reconoce con mucha lucidez, pero encuentra que "tengo que resignarme, ya es tarde para intentar otra cosa".

Uno de los resultados de esta investigación es que los cambios efectuados por estas personas a lo largo de la vida son tan importantes como para poder pensar que los actuales Seniors constituyen una generación de cambio y que, en diez o veinte años más, la sexualidad en los adultos mayores habrá continuado evolucionando.

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Enamorarse "ahora"

He encontrado adultos mayores -tres- que se están enamorando ahora, o sea que están estableciendo una pareja actualmente, cuando los he entrevistado. Los tres relatan con entusiasmo lo que están sintiendo, no sólo narran este nuevo enamoramiento, sino que se refleja en la actitud del cuerpo, el brillo de los ojos, el entusiasmo con que lo dicen. Es como si se hubiera producido una chispa, una ilusión extraordinaria que los lleva a tener mayor placer y a sentir una especie de alegría global.

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Las transgresiones y el secreto

Algunos Seniors tienen -actualmente- amores paralelos (a los 60 y a los 70 y tantos años): son adultos mayores, están casados legalmente y además mantienen una relación paralela. Se piensa siempre que son comportamientos típicos de los hombres, pero también atañe a las mujeres, que lo hacen con la mayor discreción. Me han dicho, por ejemplo: "tu eres la única persona a quien he dicho esto; y a mi ginecólogo..."

El hecho de que esta transgresión se mantenga en el más completo secreto es de alguna manera el efecto, a largo plazo, de la formación primera. Los adultos mayores han hecho transgresiones de las normas y de los tabúes, a lo largo de su vida han hecho aprendizajes y exploraciones en las prácticas de su sexualidad, pero no lo dicen. Nadie lo dice, porque la marca que quedó de la formación primera, cuando eran jóvenes, es el mantenimiento del secreto: no hay que decirlo, no hay que aparentarlo. Una mujer me dice: "Mi mamá me enseñó que, quien tiene amigas, tiene fatigas y esto quiere decir que no tengo que contarle nunca a nadie mi vida sexual, porque algo se podría decir de mí". Esto implica la idea -aparente pero no real- de que los hombres y las mujeres mayores han de tener una castidad absoluta por el resto de su vida. El secreto ha marcado tanto a esta generación, que no se habla del tema. La mayoría de ellos llega -en la mayor discreción- a un erotismo, ya sea de manera tradicional o a través de caricias y de diversas exploraciones, que les permite aprovechar muchas posibilidades de la sexualidad. La gente mayor hace todo esto, pero no lo dice. Hay mucha más riqueza en las prácticas de los Seniors que en lo que aparentan ser y hacer.

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Síntesis

En síntesis, para caracterizar la sexualidad en los adultos mayores se debe hablar de transgresiones y a la vez de secretos. Estos Seniors no han vivido siempre con las normas, los tabúes y las prohibiciones que les inculcaron desde pequeños, pero lo que todos aprendieron, tanto en Francia como en España, es a conservar las apariencias, a guardar el secreto de lo que hacen y sienten.

Es por esto que muchas veces, al terminar una conferencia, me encuentro con que a las personas del público les cuesta mucho intervenir, es tan fuerte lo que los ha marcado la necesidad del secreto que no se atreven a decir en público lo que piensan, por no correr el riesgo de la crítica social.

Elizabeth Badinter (Badinter, E., "Maintenant c'est la femme qui décide", L'Histoire, n° 277, número especial sobre la sexualidad de las mujeres, París, junio de 2003.), una filósofa y feminista francesa que ha trabajado mucho sobre la maternidad y otros aspectos de la feminidad, dice que esta actual liberación de los adultos mayores, probablemente les ha evitado muchas frustraciones, porque han pasado más allá de las prohibiciones. Considera que es probable que, en la medida en que se evitan frustraciones -y toda una generación está evitando frustraciones- y sabiendo que está probado que la acumulación de frustraciones fragiliza ante las enfermedades e incluso ante la muerte, este factor psicológico ha ayudado al desarrollo de una nueva tercera edad con un número importante de años de sobrevida. La mayoría de nuestros padres estaban muertos a la edad que tenemos nosotros. Badinter propone la hipótesis de que la actual generación de Seniors se ha autorizado más que las generaciones anteriores el placer y el goce, y eso ciertamente produce felicidad; y -concluye esta autora- no olvidemos que la felicidad ayuda a vivir.

Destaco el hecho de que ésta es la primera generación en que las personas, en general, se han hecho mayores envejeciendo menos, y que, junto con la autonomía económica y social, con las mejores condiciones de vida material y de salud, han adquirido una mayor libertad en lo que se refiere a la sexualidad, el placer y el amor. Todos estos aspectos configuran una totalidad.

Para terminar quisiera recordar la importancia del tema de estas conferencias -la vida es cambio, el cambio es vida-, que refleja y sintetiza la realidad que hemos analizado.

Agradezco su atención y quisiera que hicieran preguntas... si se atreven...

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Comentarios a les preguntas y opiniones

Pregunta: Quisiera saber si hay mucho sida entre los adultos mayores.
Ana Vásquez: No tengo datos estadísticos sobre la incidencia del sida en los Seniors, me parece que los afecta en menor proporción que a la gente joven, pero no puedo asegurarlo porque no dispongo de datos estadísticos.

Pregunta: ¿Con qué frecuencia se puede hacer el amor en la tercera edad?
Ana Vásquez: No hay normas sobre la cantidad. Se puede hacer el amor todas las veces que se quiera, con o sin penetración, con caricias, todas las veces que se pueda y se quiera. No hay normas.

Pregunta: ¿Hay prohibiciones en cuanto al sexo y a la sexualidad?
Ana Vásquez: En este momento, en que se habla tanto del concepto de sexualidad, sin mayor precisión en la mayoría de las veces, los legisladores están estableciendo nuevas normas. Se considera como un vicio la pedofilia, o sea el hacer cualquier tipo de actividad sexual con niños pequeños, y está penado por la ley, así como las violaciones, el hacer relaciones sexuales forzando a una persona y las relaciones sádicas si la víctima puede demostrar que ha habido una relación sádica. Estas son, más o menos, las prohibiciones que existen.

Pregunta: ¿Es muy distinta la sexualidad de los adultos mayores en comparación con la de los jóvenes?
Ana Vásquez: A algunos adultos mayores les pedí que compararan su sexualidad de antes con la de ahora y su relación de pareja. Estas personas han destacado que ahora tienen más placer, más goce, que hay más sexualidad, que dura más y que es muy distinto. Dicen que ahora hay una búsqueda conjunta del placer y el amor. Es posible que se deba también a que son adultos mayores; a que, durante su vida, ha cambiado globalmente la concepción de la sexualidad; a que, cuando eran jóvenes, imperaba otra concepción.

Respecto a la prohibición de las relaciones sexuales en el matrimonio fuera de la procreación, quienes lo mencionaron, eran sobre todo de aquí, de España, y sobre todo mujeres muy religiosas, que sentían que pecaban porque no estaban en los días que "tocaba", los días en que eran fértiles.

Pregunta: ¿Por qué es tan grave que, en la pareja, no se hable de lo que le pasa a cada uno? ¿Puede dar un ejemplo?
Ana Vásquez: El problema de la eyaculación interior, motivo de queja de algunas mujeres, sobre todo se produce por falta de diálogo. Nunca lo han hablado, el diálogo en la pareja ha sido inexistente, una mujer no le pregunta a un hombre qué siente, por qué no eyacula, no se atreve a preguntarle y se siente insegura. No sólo la comunicación es muy importante por la sexualidad misma, sino que al mismo tiempo conduce a un quiebre de la intimidad de la pareja.

Una de las persones que entrevisté, aquí en España, me contó que con su esposa no tuvieron hijos y el no-diálogo entre ellos era tan fuerte que nunca lo hablaron. Respecto a su relación con su esposa, dijo: "mi mujer es muy discreta, le han enseñado a ser así y eso está muy bien, no habla de sexo". No se quedaba embarazada, lo que los desconcertaba a ambos y agrega: "Hemos hecho el amor a más y más pero nunca hemos hablado de lo que pasaba". Tampoco consultaron con un médico para ver si podía subsanar esa dificultad. "Bueno, fue así... Usted comprenderá que en los años sesenta no tener hijos era como una vergüenza pública". Esta pareja lo vivió con mucha vergüenza, pero no fue capaz de hablarlo. Esta falta de comunicación marca toda una vida.

Pregunta: ¿Qué piensa de la Viagra?
Ana Vásquez: Respecto a la Viagra y la salud debo decir que no soy médico, soy psicóloga, por tanto hay elementos que no son de mi especialidad. De todas maneras, la respuesta no es simple. Hay que consultar a un médico, porque la Viagra es un vasodilatador y tomar un vasodilatador puede producir problemas muy serios. Conozco a hombres que han usado la Viagra, que han tenido erecciones muy largas que han considerado extraordinarias, pero después les ha producido inseguridad porque: ¿cómo volver a tener una erección igual?, ¿implica que hay que transformarse en un adicto a la Viagra?, ¿usarla siempre?, ¿cómo voy a hacerlo hoy que no la he tomado?, ¿voy a ser capaz o no voy a ser capaz? Esto produce inseguridad. Muchos sexólogos desconfían de la Viagra y de la publicidad que se le ha dado -que sólo pone el acento en la erección y en la penetración-, donde se olvida que la sexualidad es mucho más global. La sexualidad es más que la erección, por eso hablo de amor y sexualidad, una relación entre dos personas que no sólo lleva al placer, sino también a una relación placentera.

La Viagra puede usarse, siempre con el cuidado de ir antes a un médico para los controles de salud necesarios. Pero también hay que saber que va a crear dependencia, que es un riesgo y hay que saber cómo se va a abordar antes de iniciarse en su uso.

Pregunta: ¿Qué relación hay entre la sexualidad de una persona mayor y su situación socioeconómica?
Ana Vásquez: No he hecho ningún estudio estadístico sobre la incidencia de la calidad de vida de una persona mayor en su sexualidad. Mi investigación es cualitativa. No dispongo de estadísticas. He logrado entrevistar a personas que me cuentan su historia de vida. A priori, sin tener seguridad, supongo que un nivel socioeconómico aceptable influye muy favorablemente en la sexualidad. En cuanto a las personas que he entrevistado, todas menos una tienen independencia económica, una jubilación o rentas que les permiten vivir de manera autónoma, ya sea en pareja o solas. Tienen vivienda propia o alquilada, y tienen una autonomía de vida que permite tener la disposición de conocer a otras personas y de buscar placer en una relación. Una persona mayor que vive de allegada con sus hijos, ¿cómo va a tener una relación con otra persona con la independencia y disponibilidad de tiempo necesarias?: es muy difícil. Por lo tanto pienso que influye enormemente, tanto en las posibilidades físicas como en la disposición psicológica.

Pregunta: ¿Qué relación hay entre la sexualidad de una persona mayor y su situación socioeconómica?
Ana Vásquez: No está ni demostrado ni no demostrado -que yo sepa- que los animales mamíferos tengan placer sexual. Los animales son observables, pero no hay diálogo posible. De las investigaciones de los etólogos que estudian las relaciones sociales entre los animales en libertad, se desprende que tienen placer sexual, pero condicionado por las épocas de celo, en algunos casos, o por ciertas forma de sexualidad, en otros. En el ser humano, a diferencia de los animales, su sexualidad es atemporal, no tiene épocas de celo, puede ser en cualquier época del año y a cualquier hora del día; y la sexualidad del ser humano es polimorfa y la de los animales, de una sola posición.

Pregunta: En una relación de pareja, ¿la sexualidad es lo más importante?
Ana Vásquez: Es un aspecto de la relación de pareja muy importante, pero también tiene que darse una buena convivencia, que estimula la felicidad en la pareja y el placer, indudablemente.

Pregunta: ¿Cómo influyen los demás, el entorno, en una pareja que se está formando?
Ana Vásquez: La influencia externa es muy importante en las nuevas parejas de Seniors. En el estudio del Dr. Nieto sobre la sexualidad en las personas mayores que conviven en una residencia, se percibe cómo el ojo social está controlando y cómo puede inhibir una nueva relación. En la relación con los hijos -que también controlan lo que hacen sus padres cuando son mayores- se demuestra igualmente el control y a veces la incomprensión de los hijos hacia nuevas relaciones que puedan establecer sus padres.

Pregunta: ¿Cómo puede producirse esta incomprensión cuando se supone que es con nuestros hijos con quienes tenemos una relación más íntima y más afectiva?
Ana Vásquez: En la dificultad de la relación con los hijos hay una parte de responsabilidad de los padres. Todas las personas entrevistadas, todas, dicen "mis padres no me hablaron de sexualidad y si lo hicieron fue para que tuviera cuidado o para evitar enfermedades", pero ellas con sus propios hijos guardan el mismo secreto. Los adultos mayores no dicen a sus hijos que tienen una vida sexual, que tienen un interés sexual, una vida amorosa, no se lo dicen. De todos los entrevistados sólo una mujer, en Francia, la más joven -detectó en ella un cambio en todos sus conceptos-, les dijo a sus hijos que tiene un amante; ellos saben cuál es la relación con su amante, incluso ha salido de fin de semana con sus hijos y su amante. El resto cuida de ocultar a sus hijos su vida amorosa y sexual. Creo que es la marca del secreto que se aprendió de niño y que se mantiene, pero que lleva una contradicción, ya que los jóvenes adultos piensan que, en los adultos mayores, sus padres, no hay sexualidad, que ésta se acaba.

Un periodista, al final de una conferencia, me dijo "perdone, pero ¿usted cree que hay realmente una sexualidad en los adultos mayores? "Sí claro" le respondí. ¿Pero, cómo pueden hacerlo? Ni se lo imaginaba. O más bien, no podía concebirlo. Tal es el secreto y se han conservado tanto las apariencias, que las generaciones que vienen suponen que realmente se acaba la sexualidad, ya que no ven ninguna manifestación de ella.

Para terminar, quiero agradecerles muy especialmente la atención que han prestado y sobre todo la participación. Rara vez en las conferencias me encuentro con preguntas. Se hacen unos silencios difíciles y la gente se siente muy incómoda. Espero que todo esto les sea útil.

Muchas gracias.

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