La energía, esencia de los cambios en la vida

ClubEstrella. La vida és canvi. El canvi és vida
 

Ideas para el debate

Claves para envejer con dignidad

  • Optimismo básico: Disfrutar del compañerismo y las nuevas experiencias.
  • Disposición para adaptarse: Aprender a evitar dependencias y a aceptar las limitaciones que no se pueden superar.
  • Sentido de poder personal y predisposición para aceptar responsabilidades: Buscar soluciones a los problemas de salud, vivienda, económicos o de jubilación que se nos presenten.
  • Implicación en proyectos y relaciones importantes: Estar comprometidos con la vida y con las personas que nos rodean.
  • Autoestima sana: Imprescindible para sentirse autosuficiente, seguro de sí mismo y para tener una vida activa.

El optimismo es un rasgo de la personalidad que se puede aprender. Tiene una importante repercusión en nuestro cerebro y se consigue induciendo sentimientos en nosotros mismos, actuando como si éstos ya existieran.

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Claves para adoptar una estrategia optimista y positiva para la longevidad

  • Ejercitar el cerebro igual que el cuerpo, para mantenerlo en forma.
  • Incrementar la propiocepción (la percepción de la posición del cuerpo en el espacio).
  • Conseguir efectos positivos adoptando nuevos retos, reinterpretando situaciones y aprendiendo a disfrutar.
  • Tener apoyo social y afectivo positivo en un entorno agradable, ya que ejerce un efecto positivo en las secreciones hormonales y en el sistema autónomo.
  • Saber realizar pausas a lo largo del día.
  • Involucrarse en actividades que nos permitan incrementar el grado de "optimismo", para poder hacer frente satisfactoriamente a les dificultades y al estrés.
  • Evitar la hostilidad, la depresión y el aislamiento social.

El cerebro, como a órgano canbiante, tiene que mantenerse activo para evitar la"atrofia" por desuso.

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Claves para conservar la función cerebral a lo largo de la vida:

  • Estimular el cerebro para el buen mantenimiento en activo de las neuronas.
  • Ejercitar las partes del cerebro que tienen mayor rendimento, optimizando nuestras capacitades de concentración y la memoria.
  • Evitar el agotamiento y el estrés
  • Mantener un buen sentido del humor y reír a menudo, ya que equilibra la actividad de ambos hemisferios del cerebro, además de estimular los principales sistemas fisiológicos del cuerpo.
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Conferencia

La energía, esencia de los cambios en la vida

La energía como concepto

Hemos escogido el concepto de energía porque es consubstancial al ser vivo, al hecho de vivir. Estar vivo significa ser capaz de transformar energía, para existir, para crecer, para moverse, para pensar, para motivarse. Hablamos de energía biológica, de energía física, de energía mental.

Dicha energía que hemos de obtener, transformar, gastar, reservar, sufre variaciones a lo largo de la vida, en tanto se relaciona con otra dimensión que condiciona al ser humano, el tiempo, el tiempo de vida, que se termina cuando la disminución de la energía corporal y mental es irreversible.

La energía entendida como estímulo, como vitalidad, es buscada dentro de nosotros mismos y es buscada en los demás, porque nos hace atractivos y nos atrae. La energía, explicada como la causa del movimiento voluntario, espontáneo, o explicada como respiración, aliento, ha sido siempre valorada desde la antigüedad. La búsqueda de la eterna juventud consiste en mantenerse en esta situación estimulada y estimulante.

La energía de vida se ha relacionado con la intensidad posible de vida y por ello también se ha relacionado su disminución con el hecho de envejecer; envejecimiento que no aparece homogéneamente en todos los aparatos y sistemas de nuestro cuerpo, sino que puede variar en intensidad y ritmo. Por ejemplo, es frecuente tener limitaciones físicas a una determinada edad y ello no necesariamente comporta limitaciones mentales, y viceversa.

Pero es que además de necesitarla, el ser humano busca esta energía y la busca incluso cuando se quiere distraer, cuando se quiere entretener. Nos gusta la gente joven, vamos a ver deporte porque vemos movimiento, vemos actividad. ¿Por qué nos gustan los niños? Porque vemos a una persona desbordante de actividad. En muchas ocasiones, esta manifestación vital es lo que precisamente nos atrae de otra persona, su vivacidad. He conocido personas con muchos años que han mantenido esta vivacidad, que no tiene porque traducirse sólo en movimiento, que se puede traducir simplemente en una determinada capacidad de estar interesado. Hay una frase que dice: "la persona que se interesa por las cosas es muy interesante".

Es una persona que capta la atención, que busca, que es emocionalmente inquieta, sin que ello signifique -evidentemente- estar agobiada, ser impaciente. Por tanto, para el ser humano, no sólo es necesaria la energía, sino que, bien dosificada, bien ordenada, puede producirle muchas satisfacciones.

No obstante, para conseguir esta óptima situación, se requiere una predisposición y un aprendizaje, es decir, una motivación suficiente que permita adquirir una nueva actitud. Una actitud, que conducirá a buscar actividades positivas que reviertan hacia uno mismo y hacia los demás.

Sabemos que los seres vivos necesitamos menos energía cuando descansamos, cuando dormimos, y que necesitamos más energía al movernos, al actuar, al pensar, al comunicarnos, y que esta energía es percibida como una fuerza vital estimulante. Esta percepción llega a ser tan importante que se traduce por salud, por bienestar, incluso en situaciones de enfermedad, limitación y dependencia.

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¿Cómo obtenemos energía los seres vivos?

Fundamentalmente la obtenemos a partir de la alimentación y del oxígeno que contiene el aire y es mediante el metabolismo como transformamos los nutrientes en fuente de energía. Dicha energía, en parte la consumimos y en parte la reservamos para una situación en que sea necesario gastarla, por ello debe reponerse y recuperarse según nuestro estilo de vida.

Actualmente, las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina han permitido obtener imágenes de cómo funciona nuestro cerebro. Pues bien, estas imágenes ponen de manifiesto que, cuando las actividades realizadas son más complejas y requieren más atención y concentración, aumenta el flujo sanguíneo en una o varias zonas del cerebro, es decir, hay un mayor aporte de energía para poder realizar la función.

Pero ello también ocurre cuando existe una estimulación para llevar a cabo una determinada actividad como hablar, escuchar, participar en un diálogo o tertulia, etc.

Sabemos, pues, que la energía la podemos obtener, la podemos almacenar, la podemos dosificar y la podemos mantener viva estimulando nuestras capacidades. Vemos que la energía es una fuerza vital que se transforma y que nos permite mantenernos vivos, por eso tiene sentido la frase "convertimos el alimento que tomamos y el aire que respiramos en el salto del bailarín o el sueño de un poeta". La energía se proyecta, pues, en los seres humanos de distintas formas y maneras.

La nutrición con los tres grandes grupos de alimentos que ingiere el ser humano -proteínas, hidratos de carbono y grasas- nos aporta distinta intensidad de energía, condicionada además a la acción del metabolismo. Así, por ejemplo, los hidratos de carbono nos aportan energía muy rápidamente, las grasas nos aportan una energía de reserva y las proteínas, una energía que nos sirve para reparar y crear nuestra propia materia orgánica y estructura.

Haremos una mención especial de nutrientes como la glucosa y las grasas, y éstas especialmente por cuanto a más grasa Omega-6, más pérdida de memoria; por el contrario, el aceite de oliva y las grasas monosaturadas (aguacate y nueces) contribuyen a evitar su pérdida, así como el aceite de pescado, que contiene Omega-3, la cual incrementa el número y la calidad de las conexiones sinápticas, contribuyendo además a disminuir la agresividad y el estrés. Ambos nutrientes pueden tener un impacto casi inmediato sobre las células cerebrales y sobre el funcionamiento del cerebro, ya que no sólo producen cambios rápidos en el estado de ánimo, sino también cambios en el comportamiento a largo plazo.

Las vitaminas, consideradas como cofactores durante muchos años, han pasado a ser ensalzadas como potentes antioxidantes, que tienen un enorme impacto sobre todas las células corporales, incluidas las del cerebro, sobre todo en su papel para combatir los radicales libres, considerados destructores celulares. La vitamina B6 atúa como antídoto contra la pérdida de memoria, la B1 retrasa la senilidad, etc.

En la jerarquía de los "5 antioxidantes de red", el ácido lipoico ocuparía el primer lugar, precisándose 10 a 15 mg diarios como aporte externo. El coenzima Q-10 actúa como energizante y de él se precisarían 30 mg/día. El Gingko biloba funciona como "intensificador cognitivo"; la fosfatildiserina, como rejuvenecedor de la memoria, así como la colina, entre otras.

La obtención y la dosificación de la energía para vivir, nos permiten incidir en nuestra forma de vida, adquiriendo por ello una enorme importancia no sólo el saber cómo obtenerla, sino el saber cómo gastarla y mantenerla, ya que de ello puede derivarse el conseguir una mayor calidad de vida, con lo que pasaríamos de un proceso de envejecimiento normal a un proceso de envejecimiento satisfactorio.

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¿Qué ocurre en el cerebro?

El cerebro es nuestra posesión física más preciada, es la sede de nuestro ser, de nuestra inteligencia, personalidad, humanidad, mente, etc.. Por ello nos vemos obligados a conservarlo, a cuidarlo para mantenerlo activo o para restaurarlo si hemos tenido alguna pérdida.

El interés por mantener un cerebro vital en un cuerpo vital va adquiriendo cada vez más protagonismo y la relación que ello tiene con la alimentación cada vez es más real, convirtiéndose por ello en un nuevo centro de atención nutricional preferente. Los descubrimientos más recientes han revelado, no sólo la importancia de la nutrición durante el desarrollo, sino también la posibilidad de que la nutrición contribuya a dar el máximo rendimiento durante la madurez, además de prevenir algunos de los procesos asociados al deterioro y al envejecimiento. Ello ha ido incluso configurando una nueva especialidad denominada neurociencia nutricional.

En un artículo reciente publicado en Psychology Today (citado por Jean Carper en el libro Máximo Rendimiento, se hace esta referencia:

"La nueva realidad científica nos dice que el cerebro es un órgano en proceso de crecimiento y cambio cuyas posibilidades y vitalidad dependen en gran medida de cómo se le nutra y trate. Por lo tanto, sí que se puede influir y de manera espectacular en su funcionamiento y, por ende, en el propio destino de la persona."

"En la actualidad, el cerebro, que hasta ahora había estado durante mucho tiempo desatendido en este aspecto, está siendo sometido a exámenes biológicos, obteniéndose buenos resultados."

Bruce Mc Even, destacado investigador cerebral en la Universidad Rockeffeler de Nueva York, expresa: "lo más importante es darnos cuenta de que el cerebro está creciendo y cambiando constantemente".

Esta nueva situación ha sido conocida al poder examinar el tejido cerebral en vivo con la llegada, en 1972, de la tomografía axial computarizada y más recientemente de la tomografía por emisión de positrones PET, capaces de ofrecer no sólo imágenes claras de la anatomía cerebral, sino también de su actividad siguiendo el rastro de las sustancias químicas (neurotransmisores), a medida que se abren paso por entre los elaborados circuitos cerebrales.

Las imágenes observadas no sólo confirman la actividad cerebral, sino que además ofrecen información y prueban los beneficiosos cambios cerebrales inducidos por los nutrientes, los medicamentos, las hormonas, la estimulación, etc.

Los científicos, mediante dichas imágenes, observan la cantidad de flujo sanguíneo que circula en una determinada zona, ya que, cuanto mayor sea la cantidad de glucosa del cerebro consumida, mayor complejidad e intensidad tiene la actividad que se está realizando. Si ello se observa en un cerebro maduro, vemos comparativamente que, para realizar la misma actividad, éste tiene que trabajar más, pero puede hacerlo.

Esta nueva cartografía del cerebro, cartografía basada en la actividad, permite no sólo localizar los centros cerebrales, sino también la optimización de la actividad, es decir el "tono" perfecto, además de la cambiante composición de la grasa de las membranas celulares y la proliferación de nuevas células.

Estos conocimientos nos han permitido retirar muchos dogmas hasta ahora casi inmutables y, con ello, se ha conseguido demostrar la naturaleza siempre cambiante de este órgano, y que en los cerebros adultos pueden crecer células completamente nuevas, base de los procesos de optimización de la función.

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¿Qué son los neurotransmisores?

Los neurotransmisores son sustancias químicas cerebrales que actúan como un sistema de electrificación bioquímica y configuran la esencia de la memoria, la inteligencia, la creatividad y el estado de ánimo. Los distintos tipos de células segregan distintos neurotransmisores. Cada agente químico del cerebro actúa en lugares bastante específicos, aunque circula por todas partes y puede tener efectos muy distintos según donde actúe.

Teniendo en cuenta que se calcula que en el cerebro tenemos cien billones de conexiones sinápticas y que hasta el momento se han identificado unos cincuenta neurotransmisores, podemos hacernos una idea de la importancia que adquiere el tipo de neurotransmisor que fabrican y liberan las neuronas y su destino definitivo dentro del cerebro.

Si ello lo relacionamos con los nutrientes, vemos la importancia que éstos pueden adquirir, ya que las células cerebrales, para fabricarlos, necesitan de determinados nutrientes considerados básicos y fundamentales. Así, según la disponibilidad de un nutriente podremos conseguir unos determinados niveles y una determinada potencia de un neurotransmisor concreto. Citaremos algunos de ellos, los más importantes, y su relación con los nutrientes.

Citaremos algunos de ellos, los más importantes, y su relación con los nutrientes:

  • La dopamina: Es de vital importancia para la motivación física, para la coordinación motora, etc. Un bajo nivel paralizaría la mente, un exceso puede ser causa de alucinaciones. Pues bien, la dopamina se fabrica a partir de tirosina, un aminoácido que se encuentra en los alimentos que contienen mucha proteína.
  • La serotonina: Es uno de los más estudiados y es la base de algunos fármacos antidepresivos que funcionan precisamente elevando el nivel de la serotonina en el cuerpo humano. Se la conoce como el agente químico del "bienestar", porque tiene un efecto profundo sobre el estado de ánimo y la ansiedad; sus altos niveles se asocian a la serenidad y al optimismo, pero también tiene sus efectos sobre áreas que intervienen en el sueño, el dolor, el apetito y la tensión arterial. Para su "fabricación", las células cerebrales necesitan un aminoácido denominado triptofano. En este caso, es interesante resaltar que las mujeres sintetizan la serotonina a un ritmo que es la mitad que el del varón (lo que explicaría por qué son más proclives a la depresión). Sabemos también que estos circuitos se debilitan con la edad, de ahí la presencia de más depresiones en las personas mayores.
  • La acetilcolina: Regula la actividad en áreas del cerebro relacionadas con la atención, el aprendizaje y la memoria (las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer tienen bajos niveles). Este neurotransmisor precisa de colina, una sustancia que se encuentra concentrada en la yema del huevo.
  • La Noradrenalina: Es un agente químico excitante que aumenta el nivel de respuesta física y mental, levanta el ánimo. Su producción se concentra en el locus ceruleus, "centro que también se ha relacionado con el placer..."
  • El glutamato: Es el neurotransmisor excitante más importante del cerebro y de vital importancia para la formación de las conexiones entre neuronas, base del aprendizaje y de la memoria a largo plazo.
  • Les encefalinas y endorfinas: Son opiáceos endógenos que regulan el dolor, rebajan la tensión nerviosa y favorecen la sensación de calma (tienen efectos negativos al producir dependencia).

Los neurotransmisores constituyen vías y circuitos a lo largo del cerebro, denominándoseles ríos del cerebro..

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El cambio y los cambios considerados como esencia y entidad durante la vida.

Los cambios se suceden inexorablemente durante nuestra vida. Nosotros, a lo largo de la misma, nos transformamos permanentemente. Hay cambios que se suceden de forma inmediata -perceptibles- y cambios que suceden lentamente -imperceptibles-, hasta que, en un determinado momento o circunstancia -por ejemplo, al mirar una foto, cuando se dirigen a nosotros de una manera distinta-, los evidenciamos. Estos cambios lentos se producen sin la acción de nuestra voluntad, pero suceden inexorablemente.

Lo interesante de este proceso es que cambiamos pero no dejamos de ser nosotros mismos. Es en este contexto que la permanencia de afectos y sentimientos, así como el cultivar determinadas actitudes, adquiere una enorme importancia, y es donde se inicia la reflexión y la posibilidad de saber cambiar, de poder aprender a cambiar estimulando los cambios en positivo, utilizando todos los medios que estén a nuestro alcance, para mantener una actitud vital en clave positiva. Para ello precisamos saber hacia dónde hemos de dirigir nuestros cambios y en qué consisten los estímulos positivos.

El progreso y los avances científicos pueden ayudarnos a encontrar el enfoque adecuado para conseguir una estimulación positiva que no sólo nos permita conseguir capacidades más vivas e intensas durante más tiempo, sino además actuar preventivamente fabricando lo que se ha denominado reserva cerebral.

Además, con ello, aparece otro hecho importante: el percatarnos de nuestros cambios y describir la posibilidad de situarlos en clave positiva, hace que entendamos mejor los cambios que tienen lugar en los demás, lo que nos facilita la comprensión, la comunicación, la relación y la proyección social.

Un cerebro normal, en un proceso de madurez y posteriormente de vejez, quizás se comportará más lentamente para procesar determinados actividades, pero ello puede no significar pérdida de capacidad; incluso permaneciendo muchas actividades sumergidas puede conseguirse que afloren de nuevo, pero ¿cómo?: estimulándonos.

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Los estímulos

¿Cómo nos podemos estimular para mantenernos y generar salud positiva que nos permita disfrutar de la vida?

Hace muchos años, el cardenal Spellmann dijo: "Las tres edades del ser humano son: la juventud, la mediana edad y ... tienes un aspecto maravilloso".

La importancia de esta frase radica en el significado de "el aspecto maravilloso", en tanto en cuanto transciende la edad y consiste en algo tan sutil como adquirir una personalidad atractiva, con encanto personal, con interés por las cosas... Interés y experiencia son una buena combinación; interés, experiencia y actividad o proyección social es aún una situación mucho más óptima, ya que una persona con interés es una persona interesante.

La frase "tienes un aspecto maravilloso" no es porque sí, en tanto en cuanto incorpora un deseo que transforma nuestra apariencia y contribuye a combatir algunos de los estereotipos negativos que la sociedad ha fabricado y que los seres humanos nos encargamos de perpetuar. Me refiero a la relación que existe entre hacerse mayor y perder capacidades, o el suponer, sin fundamento, que el ser joven es, en sí mismo, una garantía. Pero lo lamentable es que estos prejuicios, no sólo los tienen las personas jóvenes hacia las personas mayores, sino las propias personas mayores entre sí.

Es por todo ello que nosotros pretendemos actuar no sólo para introducir un cambio de tendencia, sino para contribuir a que la incorporación de años de vida signifique una afirmación total con un grado de satisfacción suficiente para crear una autoestima llena de posibilidades de presente y de futuro.

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Ejes de actividades

Estamos iniciando un ciclo de conferencias centradas en determinados ejes de actividades, que consistirán en tertulias, consultas en Internet y la posibilidad de realizar chats.

El primer eje se inicia con esta conferencia, que hace referencia al marco general del conjunto de ellas y, además, propiamente al eje orgánico, sobre todo en la estimulación cerebral.

El segundo eje hará referencia al eje psicológico, en el sentido de demostrarnos nuestra capacidad de adaptación a los cambios y cómo generar y aumentar nuestra autoestima.

El tercer eje hará referencia a los aspectos sociológicos del entorno, a nuestra proyección en él y a cómo este entorno nos influye en un sentido positivo o negativo; la importancia de relacionarnos con los demás y el entorno positivo que se genera cuando existen personas animosas, amables, etc. Mencionaremos el bien conseguido para algunas personas cuando acuden a estas conferencias y participan de las actividades, alejándose de la depresión y la soledad.

El cuarto eje hará referencia a la espiritualidad, por cuanto pensamos que los valores y el esfuerzo por mantenerlos contribuyen a incrementar la dignidad de las personas durante el proceso de envejecimiento.

El quinto eje hará referencia a la sexualidad, entendida en un contexto de afectividad que puede permanecer activa a lo largo de la vida.

El sexto y último hará referencia a la importancia del propio cuidado, de la imagen corporal y de la moda, con independencia de la edad y de los condicionantes y circunstancias que a cada persona le ha tocado vivir.

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Circuitos e itinerarios cerebrales

Estimular el cerebro y ejercitarlo es posible. De hecho, ustedes ya lo hacen en muchas ocasiones al acudir a estos centros, donde pueden participar activamente y relacionarse con los demás, de modo que este ciclo pretende introducir estímulos pautados, que, combinando la atención y el descanso, el entretenimiento y el ocio, sirvan para motivarlos a introducir cambios positivos en su estilo de vida.

El reto de estimular nuestro cerebro para mantenerlo activo y generar "reserva cerebral", se ha hecho tan importante en las sociedades avanzadas que se habla incluso de crear "balnearios para el cerebro", como una imitación de los balnearios convencionales para el cuerpo.

Con el cerebro estimulado, se obtiene más fortaleza para afrontar los cambios y las circunstancias. La fortaleza nos es necesaria durante toda la vida: para crecer, para desarrollarnos, para resistir en las circunstancias adversas, etc.; pero también el cerebro estimulado nos dará más flexibilidad, más capacidad de comprensión y de relación con los demás.

Para conseguir estimular el cerebro, descubriremos una serie de itinerarios que, sistematizados, nos permitirán actuar sobre determinadas zonas del cerebro responsables de actividades concretas.

  • 1r ITINERARIO: LAS ZONAS SENSIBLES DE NUESTRO CUERPO Y EL MAPA TÁCTIL DEL CEREBRO

    Al observar, en el cerebro, el área de la corteza que registra el tacto corporal, vemos que no se corresponde con la superficie real de nuestra piel.

    Al cuidarnos, reforzamos estas áreas del cerebro, que no soportan un incremento de las percepciones y de las sensaciones. Disfrutar de los baños en el mar, tomar el sol, etc., no sólo genera más salud, sino que contribuye a mantener el cerebro estimulado.

    En este itinerario destacamos la cara y las más de 200.000 expresiones faciales posibles. En nuestra cara, no sólo quedan reflejadas las arrugas marcadas con el paso del tiempo, sino que quedan también registradas las emociones que sentimos en un momento determinado.

    No por el hecho de ser mayores hemos de dejar de cuidarnos, de acicalarnos, por esto damos importancia a los cuidados.

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  • 2n ITINERARIO: LA COMUNICACIÓN

    Las principales áreas del lenguaje están situadas en el hemisferio izquierdo del cerebro, en el lóbulo temporal y los lóbulos frontales. Las áreas equivalentes del hemisferio derecho están relacionadas con el ritmo, la melodía, los gestos de las manos, etc. Este circuito requiere la contribución de distintas zonas profundas que procesan estímulos sensoriales. Además, el lenguaje, para articularse, precisará de los movimientos de la lengua, la respiración, los movimientos de la laringe, etc.

    Los estímulos verbales y auditivos serán, como se demuestra ahora mismo y como se ha demostrado a lo largo de la historia de la humanidad, imprescindibles como aporte y emisores excepcionales de nuestra actividad cerebral vinculada a la relación interpersonal. Cuanta más comunicación, más relación interpersonal; cuanta más relación interpersonal, más comunicación.

    Al hablar, realizamos una sucesión de movimientos que, a su vez, se impregnarán de emociones. Escuchar requiere poner atención al tono de voz, a la modulación, y con ello detectamos la situación anímica de la otra persona, si está triste, o alegre, si está distendida o enfadada, si está tranquila o inquieta. Al hablar hemos de ejercitar la memoria para encontrar las palabras más adecuadas. Por todo ello, las conversaciones y las tertulias adquieren una cierta importancia, y no sólo porque al intervenir y participar proyectamos nuestra manera de ser y nuestra opinión, sino porque estimulamos unas determinadas zonas del cerebro muy interesantes para mantenernos en activo.

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  • 3r ITINERARIO: LOS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS

    El gusto y el olfacto son dos órganos con una capacidad extraordinaria para disfrutar y para evocar. Evocar implica mucho más que recordar, en tanto que nos permite recrear situaciones en el tiempo en las que incluimos sentimientos. Quizás por esto, las fiestas, celebraciones, encuentros y conversaciones tienen lugar de tal forma que habitualmente incluimos en ellas la comida, la bebida y los olores, para reforzar una situación de bienestar.

    La vista, órgano de una importancia extraordinaria, nos ayuda a observar, interpretar y retener las imágenes de las cosas, los objetos y las personas. Sentido de extraordinaria potencia, actualmente casi saturado con los medios de comunicación, puede aún desarrollarse en otros aspectos, como la importancia que le demos a nuestra propia imagen, a la elección de las formas y de los colores, de nuestros vestidos, a la contemplación en directo de la naturaleza, del arte, de los viajes, etc.

    Desde la recepción de la imagen en la retina, el estímulo-impulso llega al lóbulo occipital, donde es interpretado, generando emociones y sentimientos que son incorporados a lo largo de toda nuestra vida fabricando recuerdos, deseos, etc.

    A la estimulación visual incorporamos todo el mensaje sugerente de las imágenes, lo que nos facilita el intercambio y la comunicación con los demás, siendo nosotros mismos emisores de mensajes.

    El oído: El oído puede ser y es estimulado, tanto por la voz mediante las palabras articuladas, como por el sonido, ya sea de forma armónica -la música-, como de forma inarmónica: el ruido.

    La dosificación de los estímulos, su intensidad y modulación, así como su descanso, adquieren una enorme importancia a medida que nos hacemos mayores.

    ¿Cómo cuidar los órganos de los sentidos?

    Los órganos de los sentidos dependen, para su funcionamiento, de una correcta y suficiente irrigación vascular. Las arterias que los nutren ascienden en parte por la columna vertebral (arterias vertebrales) y en parte son ramas de la arteria carótida (anteriores). Por ello, para una buena circulación ascendente, debemos acompañarla con movimientos ágiles de la columna vertebral, sobre todo de la columna vertebral cervical.

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  • 4o ITINERARIO: EL SISTEMA DE LA MEMORIA

    Todo lo que hace el cerebro es impresionante, pero no es lo que hacemos solamente lo que nos hace seres tan preciosos, sino lo que pasa dentro de nuestras cabezas. Es la rica y altamente desarrollada calidad de nuestra conciencia, que incluye como componentes: la percepción, la conciencia de uno mismo, la reflexión; precisamente la calidad de nuestra experiencia variará según cuántos de ellos estén presentes.

    La memoria es el resultado de muchas cosas distintas, y muchas áreas diferentes del cerebro están relacionadas con ella.

    El lóbulo temporal se implica en las memorias a largo plazo, permanentemente asentadas en la corteza. El núcleo putamen es donde se almacenan las memorias de procedimiento (como un hábito, costumbre, habilidad, etc). El hipotálamo está relacionado con el asiento y recuperación de memorias, en particular las personales. La amígdala, podría almacenar las memorias traumáticas inconscientes y el núcleo caudado podría contener los instintos (entendidos como memorias genéticamente codificadas).

    La memoria se forma cuando un canon se repite con frecuencia o en circunstancias que favorecen su codificación. El reconocimiento de lo ya experimentado, en particular de los estímulos sensoriales, es una parte importante del PLACER, por esto muchos gustos son ADQUIRIDOS.

    La memoria es un elemento clave en el proceso de envejecer. Los "talleres de memoria" estimulan su conservación y evitan su pérdida prematura. Hablar de nosotros mismos, de nuestras experiencias, pensar en nuestros recuerdos, en nuestras ilusiones, escuchar a los demás, intercambiar e imaginar, todo ello nos estimula y nos facilita estar al día, percibir sensaciones y disfrutar de emociones.

    Podemos encontrar muchos otros circuitos en el cerebro, pero esto comportaría prolongar mucho más esta conferencia.

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Conclusión

Para concluir, me gustaría decirles que la vida -y la propia biografía de cada persona es una historia de vida- sigue un proceso continuado que hace que cada uno sea diferente. Cambiamos, pero seguimos siendo los mismos. Cada uno de nosotros es un resultado que, gracias a la obtención de energía y a su transformación en fuerza vital, le ha permitido disfrutar, sufrir, compartir, etc.; en definitiva: vivir.

Aprender a utilizar nuestra energía en la cotidianidad, descansar, buscar la máxima calidad de vida posible, no es sólo un reto, sino una posibilidad que permanentemente nos permite disfrutar de nosotros mismos y de los demás.

Hemos hecho un pequeño viaje por el cerebro. En este "viaje por el cerebro" hemos podido ver que el ser humano es un ser excepcional, que puede decidir sobre sí mismo, que puede actuar sobre sí mismo y que, si consigue estar mejor consigo mismo, disfruta más y mejor con los demás.

La disponibilidad de tiempo es por sí misma un factor positivo, ya que nos permite realizar actividades y compartir. Este es nuestro objetivo, compartir con ustedes un tiempo de calidad.

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Bibliografía:

Guy Brown: La energía de la vida. Ed. Crítica. Barcelona.

Jean Carper: Máximo rendimiento. Ediciones Urano.

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